Cuantas veces no hemos estado envueltos en crisis existenciales, las cuales envuelven decisiones tan importantes en nuestras vidas, que terminamos todos frustrados y nos preguntamos ¿Estaré haciendo lo correcto?, ¿Pero y si no es lo que quiero?, ¿Que tanto tengo que sacrificar?, ¿Quien me puede ayudar?.
Y es que me estoy dando cuenta de que grandes decisiones requieren mucho tiempo para pensarlas, y a pesar de todo ese tiempo invertido, las dudas jamas desaparecerán y te asaltan mas preguntas ¿Que me conviene más?, ¿Y si no funciona?, ¿Que otras opciones tengo?.
Y una vez tomada la decisión, muchas veces no hay vuelta atrás y es cuando mas preguntas vienen, ¿Debo renunciar a la primer falla?, Si no es lo que esperaba ¿Para que sigo en esto?, ¿Que tan sano es aferrarse a pesar de que no van bien las cosas? o por el contrario ¿Hasta donde hay que resistir?, ¿Cuanto más hay que aguantar?.
Como lo mencione antes, grandes decisiones requieren su tiempo de meditación, tomarlas a la ligera no es bueno ni recomendable, hay que agotar todas las posibilidades, medir los beneficios y los sacrificios, para una vez llegado el momento, tomas las acciones necesarias con la satisfacción de saber que nada quedó al aire, aun con muchas dudas, pero con la mayoría de las posibilidades calculadas.
Las crisis existenciales se generan en muchos momentos de nuestra vida y muchas veces son a causa de grades decisiones, pero dejar que la presión que éstas generan nos venzan y mortifiquen es lo peor que podemos hacer... Nada debe quedar al aire.