domingo, 27 de febrero de 2011

Buenas razones

Este era un hombre tan decepcionado de la vida en general, que decidió matarse y terminar con todo; quería una muerte rápida, no quería la larga agonía del veneno o la lenta espera del dióxido de carbono, quería evitar la desesperación de ahorcarse y no quería dispararse en la cabeza porque seria un gasto innecesario comprar una pistola, tirarse desde algún edificio o torre era su mejor opción, además con eso le haría saber a todos que se había ido; culpar a alguien en especifico no era su intención, culparlos a todos era imposible, tenia todo por lamentar y nada por que ser feliz... Era un hombre miserable, sin cualidad alguna y sin esperanzas de vida.  

Un hotel en construcción que se había incendiado era el lugar perfecto, ubicado en el cruce de dos avenidas importantes, junto a un puente recién inaugurado, así todos notarían que se había ido, "Si después de embarrarme en el suelo, al caer de treinta y tantos pisos, nadie se lamenta"  pensó "Habrá sido un desperdicio al final de cuentas".

Trepó hasta la cima del edificio, y se sentó al borde para agarrar valor, "Sera una caída larga" le dijeron, asustado volteo y vio a una mujer, pálida y vestida de negro. "¿Quien es usted?" preguntó aquel hombre "¿Como subió hasta acá?", la mujer soltó una carcajada y le dijo "Yo ya estaba aquí arriba antes de tu llegaras" y añadió "Te estaba esperando". El hombre asustado y confundido no supo que hacer o decir, "Soy la Muerte y solo vengo a ver si te avientas o no" le dijo la señora de negro. "No vengo a empujarte, aventarte será tu decisión" le dijo la muerte. "No me da miedo morir, no le temo al dolor" le dijo el hombre a la muerte "Solo aun no estoy seguro de que esta sea la manera correcta de morir", la muerte sonrió y le dijo "No hay una correcta manera de morir, solo hay buenas o malas razones para morir" y la Muerte le preguntó "¿Tu tienes buenos o malos motivos para morir?" a lo que el hombre contesto "Mis razones tengo, descubrí que la vida no vale la pena, no vale la pena prolongar este dolor diario que me causa el vivir, nadie me quiere ni se preocupa por mi y las personas que quería y me preocupaba por ellas ya no están".

La Muerte miró hacia el vacío y le dijo "Esas son tus razones, pero nunca me dijiste si eran buenas o malas", el hombre se puso a pensar, si tenia razones, mas ahora no estaba tan seguro se valía la pena morir por eso;
"Me he llevado a personas convencidas de sus razones para morir, sea cual sea el motivo estuvieron seguros de que morir era lo mejor" dijo la Muerte y añadió, "Tus razones son tan tontas e infantiles que de ti depende si te avientas o no, porque yo no te voy a ayudar". "Cuando decidas morir, cuando estés convencido de que morir es lo mejor, yo vendré a ayudarte" dijo la dama de negro "Morir por el simple hecho de que nada va bien es tan trillado, que no me molesto en ayudar a la gente como tu que no tienen buenos motivos para hacerlo".

El hombre vio como la muerte se alejaba, "Ni a la muerte le importa si me mato o no" pensó el hombre y después de hacerlo se aventó al vacío. 

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