Cuantas veces no hemos pensado "Tengo que hablarle a esa chava" o "Hoy le miento la madre a mi jefe" y por alguna extraña motivación (a veces desconocida a veces no) estamos decididos a hacerlo, pero conforme pasa el tiempo, esa extraña motivación se apaga y toda la valentía que poseíamos se vuelve duda y a veces pánico.
Para eso deberían de existir las "Inyecciones de Valentía", una dosis de eso y seras capaz de hablarle a esa mujer que te interesa, mentarle la madre a tu jefe o incluso poder caminar en un barrio de mala muerte lleno de cholos dispuestos a "tumbarte" todo lo que llevas de valor (aunque esto raya en la estupidez).
El problema es que muchas veces la valentía se vuelve temeridad y raya (como ya lo había dicho antes) en la estupidez y lo peor es ¿Que hacer cuando las inyecciones de valentía pierden efecto? ¿Inyectarse de nuevo? ¿Y si se crea adicción?
Creo que lo mas indicado es, tomarnos las bolas (no literalmente, bueno eso es a su gusto y consideración) y hacer lo que creemos que debemos hacer en ese momento, quien sabe y a lo mejor algo bueno sale.
pica cebolla bolovan!
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