martes, 24 de enero de 2012

Y al final todos me ofrecieron una cama

Que tal  mis queridos y finos (por llamarlos de algún modo) pero abandonados lectores, aquí esta de nuevo el Bolován con una de sus Boloaventuras y ahora fue en el pueblo mágico de Mazamitla, ubicado al sur de Jalisco y famoso por su bosque, lácteos y una cascada (casi seca) pero que de algún modo aun genera visitas por parte de turistas incautos.

Me brincare la crónica del viaje en esta ocasión (quizá la escriba mas adelante) solo mencionare que el viaje fue divertido, con excelentes amigos; hubo comida y alcohol en cantidad suficiente y recibí comentarios reveladores que me hacen sospechar  que alguien revelo ciertos secretos de su servilleta, pero el verdadero motivo de este post es el siguiente:

Durante el  transcurso del día algunos de mis amigos se estaba peleando por ver quien dormía con quien, en ese aspecto ellos se conocen y saben quien ronca, quien abraza y quien ronca más, como era mi primer viaje con ellos, yo era materia desconocida en ese aspecto  (lo sigo siendo) y fui victima de una "pelea encarnizada" por ver quien dormía conmigo, el ganador fue el que mas se quejo de todos los demás jurando que siempre sufría en ese aspecto; yo me sentía halagado, hasta que caí en la cuenta de que eran hombres lo que se peleaban por dormir conmigo y no  un grupo de mujeres sensuales, quiten lo sensuales con que fueran mujeres, en fin.

El asunto es que el amigo con el que me toco compartir cama y otro amigo que dormía en el mismo cuarto roncaban tan fuerte que era imposible dormir y los demás ocupantes del cuarto (solo eramos dos) tuvimos que ir a la sala a intentar dormir un poco, lo cual también fue imposible y al final solo pudimos dormir un par de horas antes de que todos los demás despertaran.

Cuando expuse mi caso ante los demás, resulto que "sufrí porque quise" ya que podía haber ido a cualquier otro cuarto y pedir que me dejaran dormir, el asunto es que yo estoy seguro que de haberlo hecho se hubieran negado o se hubieran sentido realmente incomodos, el chiste es que al final todos me ofrecieron una cama. 

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