Fue mas o menos después de mi cumpleaños, esa noche mientras festejábamos nos besamos por primera vez. Llevábamos un tiempo saliendo: fiestas, conciertos, cumpleaños; pero en la noche de mi cumpleaños... nos besamos por primera vez. No estoy seguro si fue porque ambos habíamos tomado, en realidad seguíamos sobrios, quizá el alcohol solo nos animo a hacer lo que, por lo menos yo, llevaba mucho tiempo deseando.
Recuerdo que fue lo mejor de la noche, cuando el beso termino me dijo "feliz cumpleaños" y me sonrió. No tuve tiempo de reaccionar y decir algo, su amiga fue a buscarla porque ya se quería ir y se fueron de la fiesta.
Después de esa vez seguimos saliendo, nos tomábamos de la mano, nos besábamos cada vez más. Estaba decidido a presentarla ya como mi novia... pero ella tenia otros planes y se empezó a alejar cada vez mas de mi alegando cansancio por su trabajo, problemas con sus amigos, su familia, excusas a final de cuentas. Se alejo y me destrozó y lo hizo sin darme una razón valida.
Seis meses o un poco menos después de nos dejamos de ver y hablar, mientras caminaba a la estación de tren, me la encuentro fuera de su carro, parada mientras veía su llanta ponchada y sin saber que hacer... camine en dirección a ella, mi estomago se hacia pedazos mientras mi corazón se salia por mi boca. Sonrió como la vez de mi cumpleaños, me abrazó y me dio la impresión de que no me quería dejar ir, a lo mejor fue porque me extrañaba o porque necesitaba ayuda con su llanta. Sea cual sea el motivo no pude evitar el ayudarla con su problema, a final de cuentas nunca fue buena con ese tipo de cosas... y aprovecharía para verla aunque fuera solo un momento. No tenía esperanza alguna... así que solo cambié su llanta, me despedí lo mas amable pero rápido que pude, me di cuenta que verla se convertía mas que en alegría que en enojo y dolor.
Le bese la mejilla y me di la vuelta, ella alcanzo a tomar mi mano y me dijo "te llevo" la estación de tren estaba a dos cuadras, no había necesidad así que me negué, "te invito un café" me dijo. Su insistencia me pareció rara, pero no podía negarme, a ella no le podía decir que no así que acepte.
La platica en el café empezó con los típicos "¿Que tal el trabajo?", "¿Como están tus papás y tu hermano?" hasta que llegamos al tema de "nosotros" y le pedí una explicación, no tenía intención de pedirle regresar a lo que teníamos, pero una respuesta ayudaría a que sanara mi dolor un poco mas rápido. No esperaba que empezara a llorar mientras me pedía perdón. "Pánico" me dijo que fue la razón que tuvo... pánico a "nosotros".
El asunto fue que, una vez vio que no estaba con ella, su pánico por "nosotros" se convirtió en pánico que no hubiera un nosotros "jamás". Su pánico le impedía buscarme y se convertía en tristeza. Después de esa platica, me pidió intentarlo de nuevo... fue mas su amor que su pánico al final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario